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Como habrás podido ver en mi biografía, soy la penúltima de seis hermanos que hablamos mínimo tres idiomas, gracias a la maravillosa experiencia de haber sido hijos de un funcionario de la Organización Mundial de la Salud.

El español es mi idioma materno y paterno, en el que expreso mis sentimientos. El portugués me evoca grandes recuerdos de mi infancia en Brasil, donde viví 4 años. Y el inglés, fue y sigue siendo el pasaporte que me permitió dibujar mi futuro a mi antojo.

Para los que han tirado la toalla y hayan decidido que el inglés no es para ellos, o que ya son muy mayores para empezar una nueva aventura, os comunico que soy testigo de cómo el inglés no solo me ha cambiado la vida a mí, sino a muchos de los alumnos a los que he conocido. 

Por ello, a partir de la próxima semana, cada dos miércoles, publicaré historias inspiradoras de algunos de mis alumnos que, por el simple hecho de hablar inglés, han experimentado un gran crecimiento personal y profesional.

 

Te ofrece libertad y seguridad

He vivido en República del Salvador, Brasil, Bolivia, Ecuador y he viajado por todo Centro y  Sud América, Jamaica, Turks and Caicos, Cancún, Puerto Rico y en el otro lado del charco he estado en Inglaterra, Francia, Austria, Bruselas, Bélgica y por supuesto España, donde vivo desde hace 7 años.  No pienso que haya recorrido el mundo ni mucho menos, hay gente que se puede considerar ciudadana del mundo y ha estado en países muy exóticos y lejanos…

Solo cuando fui a Canadá me sentí perdida, porque al llegar a Montreal, todo estaba en francés y fue la primera vez que pude comprender como se siente la mayor parte la de la población no angloparlante.  Me invadió una sensación de impotencia, me sentí insegura y dependiente de mi marido para que me explicara absolutamente todo.

Volviendo al tema del inglés…Estudié periodismo en la universidad de Hofstra, en Nueva York.  Allí viví 4 años maravillosos y emocionantes que compensaban mucho el dejar a mi familia atrás.  Al graduarme me mudé a Miami, mi ciudad.  Mi primer trabajo fue en una revista de turismo que circulaba por toda América latina. Esto me permitió viajar por EE. UU de costa a costa e incluso llegar a Puerto Rico, escribiendo y entrevistándome con las autoridades locales que estaban deseosas de conquistar el mercado latinoamericano con interesantes campañas publicitarias.  El inglés me daba el estatus de ciudadana y el español era un plus que podía vender como experta en Latinoamérica.

Miami es un animal raro. Si hablas solo inglés eres manco porque hay una gran influencia cubana, a tal punto que en área de la pequeña Cuba hay tiendas que tienen letreros que dices ‘Aquí también se habla español. Sin embargo, si no hablas inglés, no te ven de igual. Eres un ciudadano de segunda con acceso a trabajos de poco futuro.  Yo, sin embargo, me movía alegremente entre estas dos culturas y en cada una era reconocida como una de ‘ellos’. 

No tardé en darme cuenta que tenía una gran ventaja.  Claro, eso ahora es lo normal, pero en los 90, pocos podíamos presumir de tener un título universitario americano y pertenecer por igual a las. dos culturas.Esto también me abrió las puertas para trabajar en Entertainment Publications, donde por entonces, algunas de sus publicaciones no conectaban con el público latinoamericano y había que trabajar para que los lectores se sintieran más identificados. Abrí un importante mercado en el mundo de las publicaciones sobre restauración y comercios hispanos, algo que también se repitió en Atlanta.

Puedes acceder a las mejores universidades en EE. UU que tu bolsillo pueda pagar

Definitivamente, tener la opción de cursar una carrera en los Estados Unidos te abre las puertas al mundo. En primer lugar, y sin problema alguno, yo pude quedarme a vivir allí, por derecho y por formación, y si decidía volver a la tierra de mis padres, con un título de una universidad americana, sabía que tenía las puertas abiertas a cualquier empresa.

Pero lo más importante es que durante esa etapa en el campus, el ambiente es competitivo, y los profesores hacen un papel formidable enseñándote a pensar y a tomar tus decisiones y ser consecuente con ellas.  Son cercanos, te motivan y te preparan para una vida profesional. El campus es un micro-mundo donde tú eliges que tipo de ‘ciudadano quieres ser’. Conoces gente de todas las partes del mundo y tu mente se abre y te das cuenta que tus costumbres e ideología son solo una forma de ver la vida. Lo mejor de todo importante: sales al mundo laboral pisando fuerte.

Te dan de comer

Los idiomas siempre me han dado la oportunidad para dar una vuelta a mi vida y tener ingresos que me permitan mantenerme. Y no una, sino varias veces. 

En EE. UU, durante mi etapa de estudiante, me contrataron en el departamento de español para dar clases de refuerzos a alumnos que tenían problemas con la materia. Aunque siento haberme perdido la experiencia de ser camarera, como cualquier estudiante universitario, por lo menos me consuela que el sueldo era mucho mejor y  podía acomodar los horarios.

Decidí imprimir unas tarjetas donde anunciaba que daba clases de inglés y empapelar la ciudad.  Primero llegaron las clases particulares, luego academias, la apertura de EnglishLab Academy, y hoy en día las tutorías, que me permiten vivir cómodamente, divertirme y donde no solo tengo la opción de ofrecer inglés, sino vivir una vida donde me siento realizada porque soy dueña de mi tiempo y desde cualquier lugar puedo llevar a cabo lo que más me ha llenado: el poder inspirar y brindar seguridad a otros para que le den una oportunidad al inglés.

 

El inglés es como el vino: mientras más añejo, mejor

No tiene fecha de caducidad. Hay carreras en las que a partir de cierta edad no están en consonancia contigo.  Y lo que en un momento me gustaba (como a los 27 presumir de mis viajes y de estar representando a una importante revista de viajes en congresos y ferias) luego, cuando tus prioridades cambian y tienes una familia, se convierte en una carga más que en una alegría. 

Sin embargo, el inglés es cada día más necesario en todos los ámbitos profesionales, y más aún en esta nueva forma de teletrabajo.  Con lo cual, vale más quien pueda combinar los conocimientos del inglés con la experiencia de los años de trabajo en un país como EE. UU. 

Y, sobre todo, como la ambición y el deseo de mejorar no tiene edad ni condición social, soy una afortunada porque mi familia de alumnos es de lo más variada y con cada uno de ellos aprendo mucho, me mantengo en forma mental (porque tengo que tener mucha rapidez de reacción) y estar al día con el idioma y las tendencias del mercado laboral. 

Quiero dar las gracias a cada todos los que habéis confiado y seguís confiando en mí y en mis métodos personalizados. Me siento orgullosa de abrir esta nueva sección “Success Stories” donde compartiré momentos inimaginables de personas que han sido lo suficientemente valientes y perseverantes y se han subido a este tren.

Gracias. nuevamente!

 

 

 

Success Stories

 

No os perdáis el próximo miércoles, 3 de mayo 2020 la historia de una joven  de 14 años que está preparando el C1 de Cambridge.

 

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